¿Elegir colores serenos o estimulantes?

Decidir qué color es idóneo para nuestro espacio puede ser difícil porque depende de nuestra experiencia desde la infancia, los hábitos más recientes y la función del lugar que queremos colorear. Sin embargo hay varias formas para orientarnos y tomar buenas decisiones si tomamos en cuenta la influencia del entorno y los estados emocionales que provocan los colores ya que explican nuestro ánimo y sensaciones frecuentes según el lugar que habitamos. Te compartimos algunas ideas sobre cómo funciona la “Psicología del color” y su importancia a la hora de poner armonía cotidiana.

Jaime Razzo

9/21/20254 min read

Experiencias y patrones de pensamiento

Sabemos que hay teorías de la personalidad y argumentos sobre cómo se forma el gusto pero son muy vastos y elegimos enfocarnos en la esencia de que cada información y vivencias que acontecen en los primeros años forman parte de nuestra biblioteca particular y van creando una “cultura local” en permanente ajuste entre lo que conocemos y reafirmamos conforme nuestra memoria se hace grata o ingrata según las situaciones en que nos adaptamos a entornos sociales afines; imagina que creciste en la costa y tu experiencia tiene referentes como conchitas, estrellas de mar, corales, ramas, espuma, sombrero de palma y nubes con movimiento sereno, justo ahí se imprimirá la calma que produce el oleaje incesante o la efusividad del atardecer fulgurante, ambos llenos de vivencias a color.

Entonces podemos intuir que los colores más emocionantes son parte de la memoria y quedan impresos en el alma de nuestras preferencias, lo cual genera un patrón de pensamiento que se expresa en elecciones y produce nuevas experiencias de similitud, contraste, recurrencia, relevancia o novedad para generar la paleta de colores de nuestro momento en evolución.

Así como cada quien tiene experiencias particulares con un efecto emocional afín a la historia propia también podemos expresar que existe una respuesta emocional hacia ciertos colores que nos remiten a esa biblioteca personal según su proporción, espacio habitable, condiciones lumínicas, entorno, referencia de contexto, momentum emotivo más otras variables de percepción, lo cual no es otra cosa que una forma primitiva de asimilar su origen natural y la memoria de la humanidad convertida en estímulo arquetípico o fuerza emocional común a un grupo culturalmente similar.

A continuación, una breve descripción de ideas para elegir colores elementales como punto de partida para abrir la puerta de la curiosidad.

Colores calmantes

VERDE

Se asocia a la dinámica del planeta hecha múltiples formas de vida, en una área verde conviven insectos, semillas, esporas, aves, árboles, plantas y todo tipo de ser que remite a la naturaleza del crecimiento y prosperidad, por ello las variantes de verde son un gran detonador de ánimo y esperanza en calma gracias a sus efectos placebos guardados en los recuerdos del origen de los ecosistemas y su fuerza para relajar sin forzar la voluntad.

ARENA

El color arena es el color de la serenidad por excelencia, remite al infinito y movimiento permanente gracias a su inacabable dinámica con el mar y a nuestra memoria corporal al caminar descalzos sobre innumerables fragmentos de piedras diminutas que acarician y nos remiten a andar el camino sin prisa, sin fin; los tonos arena evocan estabilidad y neutralidad para crear todo tipo de afinidades y contrastes en nuestros espacios cotidianos.

AZUL

Desde el cielo hasta ciertas mariposas o la vivacidad de un pez cirujano azul-como Dory en “Buscando a Nemo” de Disney nos hacen sonreír y llenarnos de buena vibra. A pesar de que el azul no es un color fácil de encontrar en la naturaleza debido a que sus iones metálicos son los responsables de tal color lo aceptamos como parte de la naturaleza y nos transmite un estado de equilibrio. Lo fantástico es que el azul nos hace sentir que hay armonía y constancia porque estimula el inconsciente y la propia intuición sin proponérselo.

Colores estímulantes

ROJO

Sinónimo de energía, amor e intensidad, el color rojo es la expresión más primitiva de la vitalidad, ya sea como acto pasional, comportamiento iracundo o la sensualidad que acelera el corazón el rojo nos recuerda que la sangre es equivalente a máxima presencia, el corazón es rojo al igual que la lava de un volcán o la advertencia de peligro. Usado con medida y variación de intensidad (proporción) el rojo puede reforzar la autoestima, promover la vitalidad y recordarnos que la pasión nos mueve a la emoción.

AMARILLO

Entre flores de girasol, la luz del mediodía, una gema de ámbar, un canario juguetón o la madera de pino nos movemos entre momentos de energía positiva, entusiasmo a primera vista o la alegría irradiada en un lugar muy iluminado, siendo el dorado el tono más brillante del amarillo. Si queremos transmitir calidez y vivacidad la clave es mesura y armonía con elementos que creen profundidad y espacios alegres con toques de profundidad que nos inviten a habitar con libertad un lugar lleno de creatividad.

NARANJA

La mezcla perfecta entre intensidad y entusiasmo característicos del color rojo y amarillo se fusionan en el naranja, convirtiéndolo en el estímulo perfecto para fomentar la convivencia y aventura dentro de casa, sin olvidar que también está asociado a una profunda espiritualidad en algunas culturas. El naranja invita a la acción y promueve la comunicación, se identifica con el momento en que el día inicia así como una nueva oportunidad de refrescarse, ajustar o modificar nuestra acción con optimismo para retomar el habitar mi lugar.

Conclusión

Hay millones de combinaciones de color tantas como decisiones por tomar durante nuestra vida pero así como nuestros días se actualizan y enriquecen con nuevas experiencias también refrescar nuestro entorno es posible con matices que nos recuerdan la riqueza de habitar un lugar con memoria, personalidad que integra nuestro gusto y reafirmación del Ser, sin tener que desplazar nuestros hábitos para recibir la visita del placer cotidiano.